viernes, 21 de agosto de 2015

ROSARIO TRONCOSO

Rosario Troncoso González
(Cádiz, 1978)


Profesora de Lengua y de Literatura, colabora habitualmente en diversos medios de comunicación como Onda Cero de Cádiz. Articulista de opinión en medios digitales como Jerezania.com y Diario Bahía de Cádiz. Es, además, directora de la revista literaria y cultural "El Ático de los Gatos". Editora en Dos Mil Locos Editores. Gestora, dinamizadora cultural e imparte talleres de literatura.

Ha publicado los libros de poemas: “Huir de los domingos” (Sevilla, 2006), “Delirios y Mareas” (Publicaciones del Sur, 2008),  “Juguetes de Dios” (CVA Ediciones, 2009), “El Eje Imaginario” (Ediciones en Huida, 2012), “Fondo de Armario” (Los Libros de Umsaloua, 2013).
Su último poemario es "Transparente" (Ed. La Isla de Sistolá). 

Coordina la antología de poesía escrita por mujeres Nube. Un mar de mujeres. Personal antología (Ediciones en Huida, 2013). Es asimismo autora de la adaptación didáctica de La Celestina (Editorial AE, 2009). En 2012 obtuvo el accésit en el XV Premio de Poesía del Ateneo de Sanlúcar de Barrameda por la obra Reconstrucción. Ha impartido talleres literarios en el Centro Penitenciario Puerto III. Articulista en prensa escrita y medios digitales  (El Independiente, Cádiz Noticias, Diario Bahía de Cádiz y Jerezania.com).




¿De qué le salva la poesía?

La poesía salva de la muerte, siempre. De la peor muerte que hay, la que te deja con vida, respirando, en medio del orden de los días idénticos, en la rutina que ahoga, en el ruido y el abatimiento. La poesía salva del “diario morir” que diría Sabines.
Los que aman la poesía, lo saben. Lo sabemos.
Es la cura para el vacío, para la mediocridad.
A mí me salva, y me libera, leer lo que los poetas dicen y sienten, es un bálsamo, aunque escribir poesía, o intentarlo, duele.


¿Un verso para repetirse siempre?

Hoy es siempre todavía, de Machado.


¿Qué libro debe estar en todas las bibliotecas?

No podría hablar de un solo libro, de un solo autor. En todas las bibliotecas ha de haber mucha poesía, y al alcance de todos, los clásicos. También un buen surtido nutritivo de poetas “vivos”, como alguna vez me piden mis alumnos, que por qué no leemos a poetas que no lleven enterrados un par de siglos, por ejemplo. Poesía viva, de ahora, que conecte con las inquietudes de los jóvenes. Pero ojo, poesía de la de verdad, de la buena.
Pero soy feliz al tener a la vista en la biblioteca, y a mano, cualquiera de Machado, Juan Ramón Jiménez, Nicanor Parra o Pedro Salinas.

Amor, muerte, tiempo, vida…, ¿cuál es el gran tema?

Todos. Pero creo que es el paso del tiempo el más urgente. Lo arrastra todo, el amor, la vida, e incluso la muerte, que también pasa, nos pasa.
El dolor, la incertidumbre, el desconcierto…

¿Qué verso de otro querría haber escrito?

La más difícil de todas las preguntas. Hay tantos versos que quisiera haber escrito yo, y la envidia me corroe…
Cualquiera de Felipe Benítez Reyes en Las Identidades. Me parece un libro redondo, con fuerza, con imágenes muy potentes. Y cualquiera de cualquier autor de los que he citado.
También los hallazgos en poetas nuevos y desconocidos, me ilusionan y me destrozan, porque ya se me han adelantado.


¿Escribir, leer o vivir?

Vivir, sin duda. La cuestión es no saber vivir sin leer. Escribir puede ser una consecuencia de la lectura, y de la vida.

¿Dónde están las musas?

Aquí, contigo y conmigo. En el impulso de crear.


¿Qué no puede ser poesía?

Carne de diván, el desahogo, el despecho, un encargo textual para una boda, unos versos forzados con técnica y sin sangre, o viceversa.

¿Cuál es el último poemario que ha leído?

Acabo de disfrutar y reseñar la antología personal de José Luis Piquero para La Isla de Siltolá, “Cincuenta poemas. 1989-2014. Antología Personal”. Es un poeta hiriente y fascinante.


Si todos leyéramos versos, el mundo…

No sé si sería mejor. Seguramente sí se reflexionaría. Al mundo le cuesta contar hasta diez antes de autodestruirse. Con el recogimiento que necesita


Tres autores para vencerlo todo.

Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y don Nicanor.
Y añado tres autoras: Virginia Woolf, Raquel Lanseros y Gabriela Mistral.

¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?

Todo, depende del lugar, de las circunstancias, del momento. Particularmente soy de lápiz o bolígrafo, y servilletas, sobres de propaganda o facturas de la luz que andan repartidos por casa. Escribo en cualquier sitio, y cualquier cosa me sirve, incluso el delineador de ojos.
Aunque ahora, con el Smartphone se pueden hacer maravillas.
A la hora de poner en pie un libro, o un proyecto de libro, por supuesto, el ordenador.



No hay comentarios:

Publicar un comentario