sábado, 12 de diciembre de 2015

ANTONIO PRAENA


Antonio Praena
(Purullena, Granada, 1973)


Doctor en Teología. Profesor de la Facultad de Teología de Valencia, en la que complementa su docencia e investigación con cursos sobre la relación entre teología, cine, poesía y arte contemporáneos. Profesor en Domuni Université (Pontifical University of Saint Thomas Aquinas, Roma) y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Valencia. 
Ha publicado obras de reflexión filosófica, estética y teológica, así como numerosos artículos especializados. Ha publicado los libros Humo verde (Accésit Premio de Poesía Iberoamericana Víctor Jara 2003), Poemas para mi hermana (Accésit Premio Adonáis 2006), Actos de amor, (Premio Nacional “José Hierro” 2011) y Yo he querido ser grúa muchas veces (Premio Tiflos 2013. Visor).
Es colaborador en diversas revistas literarias, poemas suyos han sido traducidos al francés, inglés, griego, italiano y polaco.





¿De qué le salva la poesía?

De esta soledad inconmensurable. De la banalidad. Nos salva de Telecinco y los monstruos que diariamente engendra. Tan sólo de sí misma no puede la poesía salvarnos.

¿Un verso para repetirse siempre?

 “la más honda verdad es la alegría”, de Claudio, por supuesto.

¿Qué libro debe estar en todas las bibliotecas?

El Nuevo Testamento y Borges. Obra poética (Alianza)

Amor, muerte, tiempo, vida…, ¿cuál es el gran tema?

En el tiempo están la vida y la muerte. El tiempo es el tema. El amor es la forma.


¿Qué verso de otro querría haber escrito?

Cuando escribí este verso, “No sabe del amor quien vuelve vivo”, sólo hice una versión y adaptación a otro contexto del verso de Antonio Sánchez Zamarreño “Nada sabe de amor quien vuelve vivo”. El talento y el mérito son sólo suyos.

¿Escribir, leer o vivir?

No advierto la diferencia ¿Puede repetirme la pregunta?

¿Dónde están las musas?

En los intestinos de algún eufemista. Cuando hay inspiración divina, ¿qué pueden hacer las musas?

¿Qué no puede ser poesía?

Toda esta reciente palabrería sentimental que no ha sido aquilatada en el más feroz de los fuegos, el de la forma y la oblación.

¿Cuál es el último poemario que ha leído?

“El lugar en mí”, de Antonio Manilla.

Si todos leyéramos versos, el mundo…

Tendría una conciencia más profunda, más clara y verdadera de su propio milagro.

Tres autores para vencerlo todo.

San Juan de la Cruz, Luis Cernuda, Luis Rosales.

¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?

Papel y boli. No lo puedo evitar, no lo quiero sustituir. Cuando un verso llega y me sorprende sin tinta, envío un Whatsapp a una amiga.


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