lunes, 21 de marzo de 2016

ANDREA ABREU LÓPEZ

ANDREA ABREU LÓPEZ
(Icod de los Vinos, Tenerife, 1995)



Estudia Periodismo en la Universidad de La Laguna y cultiva la poesía desde que recuerda. A los diez años ganó el premio escolar de poesía Emeterio Gutiérrez Albelo. Ha realizado un curso de poesía con Coriolano González en la Escuela Canaria de Creación Literaria. Recientemente ha publicado en Círculo de Poesía, Revista Versados, Por qué tiemblan o La Tribu de Frida. Escribe a menudo en su blog de poesía.
elcieloraso.blogspot.com




¿De qué te salva la poesía?
La poesía me salva de la lógica. De la necesidad de ser racional en todo lo que hago y digo. Cuando escribo puedo ser un gato o hablar de un gato sin necesidad de que ese gato sea uno al uso.

¿Un verso para repetirse siempre?
“Se cerró el sol, se cerró el sentido del sol, se iluminó el sentido de cerrarse.” de Alejandra Pizarnik, la más breve y hermosa.

¿Narrativa, teatro, ensayo… o sólo poesía?
Leo todo lo que atrapo. Suele ocurrir que me olvido de cuántas cosas estoy leyendo a la vez y no sé ni en qué día vivo. Lo que más acostumbro es la poesía, pero me encanta pasar las tardes escrutando librerías de segunda mano y encontrar tesoros de todo tipo. A veces los tesoros son muy endebles o huelen a muerto. Siento especial simpatía por los libros viejitos, sean poesía o no.

¿Qué otras disciplinas artísticas practicas?
Soy la reina del abandono. Hago todo lo que no sé hacer mientras no lo sé hacer. Cuando aprendo lo mínimo, suelo dejarlo. Bailé desde muy pequeña y aún de vez en cuando pego algún brinco por el mundo. Ahora tengo una armónica llena de polvo y estoy aprendiendo a tocar el cajón flamenco.

¿Cuándo comenzaste a escribir poesía?
Con ocho añitos escribí mis primeras cursiladas terribles. Con diez hice un poema sobre hadas y dragones que ganó el premio escolar de poesía Emeterio Gutiérrrez Albelo. Ese era un poco menos cursi.

¿Qué crees que define tu obra?
No sé exactamente qué puede definir mi obra. Lo que me define a mí escribiendo mi obra es la tristeza.

¿La poesía está de moda?
No me atrevo a juzgar si la poesía está de moda. A mi parecer, está de moda ser poeta. Pero la poesía no lo sé.

¿Crees que faltan referentes en la poesía?
No lo creo, yo tengo muchas y muchos referentes, sobre todo muchas. En el extranjero, en la Península y en aquí en Canarias. Me encanta lo que está haciendo la gente de mi generación. Solo tengo que leer las últimas publicaciones de mi amiga Aida González Rossi o entrar en DigoPalabra.txt para leer cosas espectaculares.

¿Qué pretende uno cuando escribe?
Yo lo que pretendo es darme sentido.


¿Qué libro debe estar en todas las bibliotecas?
“El segundo sexo” de Simone de Beauvoir

Amor, muerte, tiempo, vida…, ¿cuál es el gran tema?
Mi gran tema, sin duda, es la muerte. Ha estado muy presente en mi vida, pienso en ella cada vez que oscurece. Tengo miedo a morir. A veces escribo para sacármela un poco de dentro.

¿Qué verso de otro querría haber escrito?
No sé si muchos o ninguno. En el caso de muchos, este sería uno de ellos: “Death opened, like a black tree, blackly” (“La muerte se abrió, como un árbol negro, negramente”) de Sylvia Plath.

¿Escribir, leer o vivir?

Escribo, leo, vivo. Me resulta muy difícil separar esas tres cosas. Leer es lo que le da sentido a mi vida. Puedo pasar largas temporadas sin escribir, pero necesito leer para saber si sigo viva.

¿Dónde están las musas?

Las musas están a las cuatro de la tarde en el Café Siete (La Laguna), esperándome con un cortado de leche de soja y canela. De hecho, creo que cada vez que le digo al camarero “leche de soja y canela” y pone cara de raro, empiezo un poema nuevo.

¿Qué no puede ser poesía?

Hace tiempo leí un libro que hablaba sobre poesía surrealista por otros medios. Después de eso no me atrevo a decir qué puede ser poesía y qué no.

¿Cuál es el último poemario que has leído?

Uno de Coriolano González Montañez: “Cuadernos y notas de viajes (1988- 2009)”. La influencia de Coriolano sigue siendo clave en mi poesía. Él me enseñó cosas muy hermosas.

Si todos leyéramos versos, el mundo…

sería más poético.

Tres autores para vencerlo todo.

Cortázar, Cortázar, Cortázar.

¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?

Mix de todo. Cuando me siento a escribir lo hago en mi libreta de poemas. En el resto de ocasiones, si no tengo el cuaderno, lo hago en trozos de papel, en servilletas o en el Smartphone con notas de voz. En situaciones extremas, sobre todo cuando me despierto en mitad de la noche y no tengo nada a mano, se lo cuento a mi compañero y le pido que me lo recuerde al día siguiente. Tengo muy mala memoria…





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