miércoles, 11 de mayo de 2016

SANTIAGO JATIB MEJÍAS


SANTIAGO JATIB MEJÍAS
(Mendoza, Argentina, 1996)



Aunque nacido en Argentina, en 2003 se desplaza a Tenerife, donde pasará los próximos doce años. Durante este tiempo, descubre el latido de la literatura, la luz y el mar, constantes en su vida y su obra. Actualmente reside en Madrid y continúa escribiendo poesía.




¿De qué te salva la poesía?

Del poema y del no poema. Y de todo lo demás, cuando existe.

¿Un verso para repetirse siempre?

“Cada palabra una suerte de conquista”, Mark Weiss.

¿Narrativa, teatro, ensayo… o sólo poesía?

Todo en su momento. La poesía es atemporal.

¿Qué otras disciplinas artísticas practicas?

La fotografía y el dibujo son formas de construir a los que siempre querría dedicar más tiempo. La música es otra asignatura pendiente.

¿Cuándo comenzaste a escribir poesía?

No sabría decirlo con exactitud… Recuerdo escribir cuentos desde los 5 o 6 años, creo que la poesía tardó bastante más.

¿Qué crees que define tu obra?

Esta es una pregunta muy difícil de responder, ya que suelo ver lo que escribo como un ejercicio práctico de búsqueda, de investigación o conocimiento propio y externo más que como “obra”. Supongo que si algo pudiese definirla sería la búsqueda, pero si hablamos de ello como obra, creo que cobra mayor importancia lo que el lector pueda definir de ella al enfrentarla.

¿Crees que existe en las islas un estilo propio, una manera particular de hacer poesía?

Veo en las islas una tendencia creciente al pronunciamiento propio, al encuentro y abrazo de la voz, una necesidad de crear un espejo desde el que hacer la imagen colectiva. Hay poetas muy jóvenes y muy responsables aportando un esfuerzo muy significativo a esta tarea, y hay referentes que siguen sentando bases que estudiar y comprender. No sé si las islas tienen su propia voz, pero sea del modo que sea, se las ingenian para seguir gritando.

¿La poesía está de moda?

Está de moda escribir, y están de moda los poetas. La poesía es inaccesible el 99% del tiempo y en el 99% de los casos, afortunadamente creo que sigue escapándose de lo transitorio.

¿Crees que faltan referentes en la poesía?

En absoluto. Creo que el listado de poetas  por conocer y estudiar es infinito, y eso es maravilloso y abrumador. Quizá lo que falte sea búsqueda de referentes por parte de los autores, pero ese es un problema del que la poesía no es culpable, sino víctima.

¿Qué pretende uno cuando escribe?

Seguir vivo y saberse viviendo, es el mínimo común. El contenido y la intencionalidad concreta son el mundo que guardan cada poeta y cada poema, no sería justo ni acertado hacer aproximaciones por generalización más allá de lo dicho.

¿Qué libro debe estar en todas las bibliotecas?

Travesía en el viento, de Ana María Navales.

Amor, muerte, tiempo, vida…, ¿cuál es el gran tema?

Todos ellos son enormes e inabarcables. Creo que es necesario saber enfrentarse e intimar con cada uno, es un verdadero desafío verse expuesto ante fuerzas tan indecibles e intentar hacerles justicia al decirlas.

¿Qué verso de otro querrías haber escrito?

Muchísimos. Por decir uno: “No hay que descuidar el mundo sumergido”, de Jorge Santkovsky.

¿Escribir, leer o vivir?

¿Por qué elegir?

¿Dónde están las musas?

El poema es el resultado de un esfuerzo por sentir, conocer y vibrar ante la certeza. Si las musas existen, estarán allí donde el afán del autor por construirlas.

¿Qué no puede ser poesía?

Aquello que no pueda presentarse bajo la carta del compromiso. Con el tema, el rostro, el corazón o el lenguaje, el motivo me parece indiferente, pero creo necesaria la existencia de un ejercicio de responsabilidad hacia la creación, el destinatario, y hacia uno mismo.


¿Cuál es el último poemario que has leído?

Poesías completas de Oscar Wilde.

Si todos leyéramos versos, el mundo…
…obligaría a los poetas a cobrar conciencia de la responsabilidad que conllevan sus nombres.

Tres autores para vencerlo todo.

Joan Margarit, Eunice Odio y Arthur Rimbaud.

¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?

Lo más accesible en el momento de ver.





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