martes, 21 de junio de 2016

RUBÉN SANTIAGO


RUBÉN SANTIAGO
(Cartagena, 1969)




Es diplomado en magisterio y licenciado en psicopedagogía por la Universidad de Murcia. También realizó estudios de logopedia y de doctorado en la misma universidad, obteniendo la suficiencia investigadora en personalidad, evaluación y tratamiento psicológicos. Ha publicado en libros de varios autores: Microrrelatos de terror. Homenaje a Edgar Allan Poe (ArtGerust, 2011),  Microrrelatos de Ciencia Ficción (ArtGerust, 2011),  Microrrelatos On the road (ArtGerust, 2012),  Microrrelatos Realismo Sucio. Homenaje a Charles Bukowski (ArtGerust, 2013),  Poemas. Homenaje a Federico García Lorca (ArtGerust, 2013),  Relatos Erótico Románticos (ArtGerust, 2014) y Microrrelatos. Homenaje a Julio Cortázar (ArtGerust, 2014). Érase una vez un microcuento (VVAA, Diversidad Literaria, 2014).

Ha publicado varios de sus relatos y microrrelatos en los periódicos La Verdad y La Opinión de Murcia. También en las revistas literarias La Gárgola y Manifiesto Azul. Una obra de teatro corta; El pintor de nubes (Festival Internacional de Teatro y Danza de San Javier, 2011). Ha leído sus textos en Los lunes literarios de Zalacaín (Mayo, 2013) y en el ciclo “Desdoblando” organizado por el Aula de Poesía de la UMU (Enero 2015). Ha obtenido algunos premios y menciones como el segundo premio del concurso literario Villa de Lorquí (2010), mención especial concurso nanorrelatos. Taller de escritores de Barcelona (2011) y finalista concurso relatos Rendibú (2012).
El proyecto más inmediato es la publicación de su primer libro de microrrelatos que estará ilustrado por el pintor madrileño Jorge Fin.





¿De qué le salva la poesía?

De lo burgués que es en ocasiones, el día a día. De nuestra mediocre clase política, de las injusticias, que son mil. De la crítica, el juicio, de las malas artes a las que te sometes cuando asomas tu nariz por la ventana. De la falta de anarquía.

¿Un verso para repetirse siempre?

Cuando el libro resulta un cobijo y cuna donde arroparse.

¿Qué libro debe estar en todas las bibliotecas?

Se me ocurren unos cuantos que no deberían estar. Pero volviendo a la pregunta, diría que es imposible elegir uno; yo es que soy muy puta para estas cosas. Cuando veo fotos de bibliotecas de escritores o de casas particulares convertidas en bibliotecas, me pregunto “¿quién querría salir de ahí?”.

Amor, muerte, tiempo, vida…, ¿cuál es el gran tema?

El gran tema es el amor. Los demás son caminos que giran en torno a él; una especie de sol con sus planetas. El amor incondicional. Ese es el tema y el destino final cuando abres los ojos y empiezas a despertar. Hay un problema: que la inmensa mayoría aún duerme.

¿Qué verso de otro querría haber escrito?

Ninguno. Lucho contra él, pero mi ego es un serio adversario.

¿Escribir, leer o vivir?

Sin lugar a dudas vivir. Pero vivir con dignidad, con cierto hedonismo, un tanto epicúreos; esta historia es muy corta para estar jodidos. La lectura como necesidad fisiológica y la escritura como un acto masoquista donde pulverizar los demonios interiores. Escribir duele.

¿Dónde están las musas?

En el trabajo. Delante del papel y el bolígrafo, frente al teclado. Lo de las musas es un bulo romántico.

¿Qué no puede ser poesía?

Desde que inventaron el verso libre, no hay nada que se le resista a la poesía.

¿Cuál es el último poemario que ha leído?

La apuesta, de Dionisia García.

Si todos leyéramos versos, el mundo…

Sería un coñazo. Recuerdo aquella canción que decía “Dejemos los besos para los enamorados”. Pues esto es un poco así: dejemos los poemas para unos pocos pirados. ¡Nucleares no! ¡Cultura de masas tampoco!

Tres autores para vencerlo todo.

Cristina Morano, Noelia Illán y Vega Cerezo. Sí ¿qué pasa?

¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?

Papel y lápiz siempre a mano, pero si nos ponemos serios, teclado. El smartphone es droga dura, de la guapa. Subidón, subidón.

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