domingo, 11 de septiembre de 2016

SANTIAGO DE NAVASCUÉS



SANTIAGO DE NAVASCUÉS
Pamplona, 1993



Es estudiante de doctorado en Historia Contemporánea por la Universidad de Navarra. Es aficionado a la literatura, al cine y al jazz. En su tiempo libre toca la guitarra y escribe cuentos y poemas. Su primer poemario, Otro cielo, es ganador del XX Premio Alegría de Poesía (2016).



¿De qué te salva la poesía?

De la rutina, de la mediocridad. Leer o escribir poesía me da armas para enfrentarme a la vida cotidiana, a la lucha del día a día.


¿Un verso para repetirse siempre?

"Siempre la claridad viene del cielo", de Claudio Rodríguez.


¿Narrativa, teatro, ensayo… o sólo poesía?

Suelo leer por temporadas. Habitualmente leo narrativa y poesía. Me gustan las biografías, la novela negra y la mayoría de los clásicos. En las épocas en las que leo poesía, suelo leer también ensayos para profundizar. Últimamente me está interesando el mundo de los diarios.


¿Qué otras disciplinas artísticas practicas?

Siempre he dibujado, desde pequeño, y aunque lo he dejado con el tiempo, me sigue gustando la pintura. Y desde los quince empecé a tocar la guitarra clásica, que sigo tocando siempre que puedo.


¿Cuándo comenzaste a escribir poesía?

En la universidad, cuando empecé a leer de verdad poesía. Por supuesto, antes había escrito cosas que es mejor olvidar, porque hasta que no me puse a leer en serio, no supe bien qué era la poesía. Mis primeros versos los escribí por inercia, mientras leía a los grandes.


¿Qué crees que define tu obra?

Cuando escribo no me suelo plantear un objetivo poético, ni una forma de escritura concreta. Luego, cuando doy a leer mis poemas a conocidos, me llegan las críticas y veo cómo me definen. Varios han señalado, por ejemplo, que son versos de historiador por su contenido de lugares y tiempos. Yo diría que me define bien la búsqueda de la luz y la claridad en el verso.


¿La poesía está de moda?

Me temo que no. Creo que, por el contrario, están de moda la autoayuda y las frases “inspiracionales” que considero en su gran mayoría vacías y falsas. A eso algunos lo llaman poesía. Pero la poesía nunca ha estado de moda, así que no hay nada extraño en ello.


¿Crees que faltan referentes en la poesía?

No creo que falten referentes. Hay muchos poetas buenos en la actualidad, y la mayoría son conocidos. Lo que falta, quizás, es gente que busque referentes.


¿Qué pretende uno cuando escribe?

Yo pretendo decir algo que no podría decir de otra manera. Dejo constancia de algo sobre lo que necesito pensar, que me llama la atención, que me alegra o me entristece. Me ayuda a entenderme a mí mismo y a todo lo que me rodea mejor.


¿Qué libro debe estar en todas las bibliotecas?

Retorno a Brideshead.


Amor, muerte, tiempo, vida…, ¿cuál es el gran tema?

Quizás por ser joven la vida y el amor son los temas que más conozco. Pero creo que no se puede hablar de vida sin muerte ni de amor sin tiempo. Son dos caras de la misma moneda. Pero si tuviera que quedarme con uno, diría que, al final, el que sobrevive, como dice Quevedo, es el amor (polvo serán, mas polvo enamorado).


¿Qué verso de otro querrías haber escrito?

Hay demasiados. Ahora mismo me gustaría haber escrito "Mujer el mundo está amueblado por tus ojos".


¿Escribir, leer o vivir?

Todo junto y revuelto. Leer y vivir es un continuo.


¿Dónde están las musas?

En cualquier parte. En mi caso se suelen aparecer en los viajes. Escribo mucho en los trenes, los aviones y los autobuses. También acuden en los momentos especialmente silenciosos, durante un paseo, al atardecer o de madrugada.


¿Qué no puede ser poesía?

El contenido de la poesía puede ser prácticamente cualquiera. Sin embargo, creo que la poesía se distingue por la belleza de su forma, de su expresión. Un buen poema nunca deja indiferente, ni se repite porque siempre encuentra formas de expresión originales. Muchas veces se incluyen textos en la categoría de "poéticos" por el mero hecho de rimar (pienso en algunos cantautores o en el rap). En ese sentido, estoy de acuerdo con Nicanor Parra en que uno de los vicios del mundo moderno es la exaltación del folklore a la categoría de espíritu.


¿Cuál es el último poemario que has leído?

Gloria, de Julio Martínez Mesanza.


Si todos leyéramos versos, el mundo…

La verdad es que no me lo imagino y, por lo general, no me gustan las utopías. No sé si el mundo sería mejor o peor. La poesía, como todo, puede hacernos mejores o peores, pero eso depende de nuestra libertad. Leer, en general, nos haría mucho más críticos y más educados a todos.


Tres autores para vencerlo todo.

Jorge Luis Borges, Emily Dickinson y Adam Zagajewski.


¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?

Para escribir poesía, suelo tomar notas en mi smartphone. Luego las paso a papel para corregirlas y escribir propiamente el poema. Para todo lo demás (cuentos, apuntes, pensamientos), suelo escribir en una libreta y, además, desde hace un tiempo llevo un diario.

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