jueves, 20 de octubre de 2016

ESTHER PEÑAS

Esther Peñas
Madrid, 1975


Esther Peñas es Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense y Doctora en el Departamento de Literatura. Realizó un Máster de Teología en la Universidad San Pablo CEU, durante el curso 2007-2008. Ha publicado los libros de poemas, “De este ungido modo”, con prólogo de José Jiménez Lozano, Premio Cervantes 2002, y ‘Penumbra’, prologado por el periodista y poeta Javier Lostalé, ambos en la editorial Devenir. Además, está incluida en una recopilación de jóvenes poetas, “Los jueves poéticos”, publicada en la editorial Hiperión, y publicó ‘Hazversidades poéticas’ (Editorial ‘Cuadernos del Laberinto’). Además, colabora en una compilación de textos solidarios, “Desde otro punto de vista”, publicado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, y ha coordinado la edición de ‘Trovadores de silencio’ (Calambur).

Asimismo, es autora de tres libros de entrevistas, ‘Entrevistos’ y ‘Entrevistos II’ (ambos de Cinca editorial), y ‘La música de la conversación ‘Editorial ‘Cuadernos del Laberinto’) y de tres novelas: ‘Los silencios de Babel’ y ‘El peso de una sombra’ y ‘Sesión continua’, las tres en la editorial ‘Odisea’ y la última, finalista del Premio del mismo nombre. Su novela corta ‘Una visita inesperada’ se incluye en la recopilación ‘Mi amor de verano’ (Odisea editorial).

Ha trabajado en numerosos medios de comunicación y en la actualidad dirige el departamento Digital de FSC Inserta, la consultoría de Recursos Humanos de Fundación ONCE e imparte talleres de escritura creativa.


¿De qué le salva la poesía?
De la desesperación.

¿Un verso para repetirse siempre?
“Te rogamos, Señor, que la jarra contenga el agua”, de Álvaro Pombo.

¿Qué libro debe estar en todas las bibliotecas?
‘El cuento de nunca acabar’, de Martín Gaite, ‘Geografía de rebeldes’, de Gabriela Llansol, ‘Maneras de volver’, de Rafael Soler, ‘Tormenta transparente’, de Javier Lostalé, y ‘Agua viva’, de Clarice Lispector.

Amor, muerte, tiempo, vida… ¿cuál es el gran tema?
El amor. La muerte y el tiempo hablan, en última instancia, del amor a la vida, y la vida no es sino una constelación de amor en distintas intensidades.

¿Qué verso de otro querría haber escrito?
“No quiero más que estar sobre tu cuerpo como lagarto al sol los días de tristeza”, de José Ángel Valente; “Corazón mío, sol de mi pobreza, es este día, ¿sabes?", de Neruda.

¿Escribir, leer o vivir?
Son la misma cosa en unión hipostática.

¿Dónde están las musas?
Hasta en los pucheros.

¿Qué no puede ser poesía?
Lo que no grita, lo que no celebra, lo que no enciende la raíz misma de la necesidad, desde cualquiera que sea su ángulo.

¿Cuál es el último poemario que ha leído?
Releí ‘Poemas’ (Tusquets), de Emily Dickinson, y la antología y traducción de poesía afrobrasileña que hizo Mario Grande para ‘La Galla’ en su número cinco. También ‘Versión celeste’ (Cátedra), de Juan Larrea, y ‘La mujer de pie’ (Galaxia Guternberg), de Chantal Maillard.

Si todos leyéramos versos, el mundo…
No perdería la esperanza de ser otro.

Tres autores para vencerlo todo.
Jose Ángel Valente, San Juan de la Cruz, Borges.
Santa Teresa, Chantal Maillard, Menchu Gutiérrez.
Rafael de León, Carmen Martín Gaite, Zimborska.
(depende del momento vital escogería una de las tres opciones)

¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?
Papel y lápiz. O papel y bolígrafo. 


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