miércoles, 21 de diciembre de 2016

PEDRO SÁNCHEZ SANZ



PEDRO SÁNCHEZ  SANZ
Sevilla, 1970



Reside en Jerez de la Frontera, donde se dedica a la docencia. Ha publicado una colección de relatos, Huidas imposibles y varios volúmenes de poesía, los últimos, La templanza y otros georemas y Abisales. Como traductor ha publicado una antología del poeta británico Edward Lucie-Smith. Diversas revistas literarias han publicado sus traducciones de poesía. Actualmente es miembro del consejo editorial de la revista de poesía CAL y dirige Juego de Espejos, colección de cuadernos de traducción poética. (www.pedrossanzurdo.wix.com/escritor)







¿De qué le salva la poesía?
De la mediocridad. También del tedio, de los lunes por la mañana y de las tardes de domingo, de la tensión del entorno, de la vulgaridad en la que parece estar instalado el idioma… Es decir, de la mediocridad.

¿Un verso para repetirse siempre?
Carácter es destino. No es propiamente un verso, lo tomo de Cernuda, aunque él cita a Heráclito. Para mí es un lema que llevo grabado a fuego. Sin ser un verso, es un heptasílabo perfecto en significado y forma.

¿Qué libro debe estar en todas las bibliotecas?
Cualquier libro. Cuantos más mejor. Y que elijan los lectores. Pero si tengo que dar algún título, no me gustaría que faltara en los estantes La Odisea, de Homero. Ni Poeta en Nueva York, de Lorca.

Amor, muerte, tiempo, vida…, ¿cuál es el gran tema?
El gran tema somos nosotros. El ser humano. Nosotros enredados en el amor, nosotros frente a la muerte, atrapados en el tiempo, construyendo la vida, con nuestras pequeñas hazañas y nuestras grandes miserias.

¿Qué verso de otro querría haber escrito?
Una lista interminable. Leer a los grandes poetas y saborear sus aciertos te pone en tu sitio, te baja de las nubes. Un par de ejemplos:
Sólo la creación vence el ruido de la Creación, de Juan Ramón Jiménez
Abril es el mes más cruel, de T. S. Eliot

¿Escribir, leer o vivir?
La Santísima Trinidad. Tres en uno. Para mí es un conjunto indivisible. Para escribir un poco es fundamental leer mucho, pues la lectura nos da la Palabra, así en mayúsculas. Vivir, y observar, que es como leer la vida, nos da la experiencia, y esas experiencias de vida las pasamos por el tamiz de nuestra sensibilidad para convertirlas en literatura, que ofrecemos a los lectores. Y vuelta a empezar.

¿Dónde están las musas?
Pues pintadas en el techo de algunos teatros. Para mí eso que llaman la inspiración es más una intuición, la vislumbre de una verdad personal, que se hace carne (texto) si uno entra en “un estado de lucidez verbal”, que decía Carlos Bousoño.

¿Qué no puede ser poesía?
Todo es susceptible de convertirse en poesía. El proverbio latino Nada humano me es ajeno  se puede aplicar a la poesía.


¿Cuál es el último poemario que ha leído?
Siempre me traigo varios libros entre manos, no sólo de poesía, pero últimamente ando releyendo Poesia completa de Cesare Pavese, un autor que me entusiasma. Me interesan sus contradicciones, y su evolución, del poema narrativo de verso largo al poema breve, lírico y a veces hermético,  del paisanaje de su tierra natal al paisaje que le rodea e intuye sagrado, del realismo social al simbolismo mítico… atravesado siempre por una ecuación existencial irresoluble.

Si todos leyéramos versos, el mundo…
Seguiría dando vueltas y lleno de desequilibrios. Quizás nos miraríamos unos a otros con más respeto, o con más desconfianza. Quién sabe.

Tres autores para vencerlo todo.
Cernuda, exquisita lucha entre realidad y deseo.
Carlos Edmundo de Ory, dimensión sagrada y lúdica del verso, carácter chamánico de la palabra.
T. S. Eliot, único, inimitable. Y en inglés, of course.

¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?

Cualquiera y todos a la vez. Mi cabeza está en continua ebullición. Tomo notas en cuadernos, papeles, con lápiz o bolígrafo, en el móvil, lo que tenga a mano cuando necesito anotar algo. Más tarde, todas esas notas pasan a algún cuaderno, e incluso a la grabadora, pues en ocasiones necesito escuchar (ritmo, tono, cadencia, musicalidad, fluidez) y se van transformando, acortando, creciendo, desapareciendo… El último trasvase es al ordenador, donde le voy dando forma al texto final. El fin justifica los medios. 



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