jueves, 12 de enero de 2017

ÁNGEL MANUEL GÓMEZ ESPADA

Ángel Manuel Gómez Espada
Murcia, 1972

Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Codirector de la Revista de Literatura El Coloquio de los Perros. Colabora en Días de Radio de Radio Candil (Almería) y mantiene en el Diario Hoy de Extremadura la columna Sálvese quien quiera. Es responsable del cuaderno de bitácora Rua dos Anjos Pretos. Ha sido traducido al francés, portugués y polaco. Ha publicado Mediodía en la otra orilla (Universidad de Murcia, 2000); Anales de la casa subterránea (Tres Fronteras, Murcia, 2002), Cocinar el loto (La Oficina, Almería, 2014; 3ª ed., marzo de 2015) y Los hijos de Ulises (Le Tour 1987, col.Tourmalet, Mérida, 2015). Está previsto que en breve aparezca Postales en un cajón de galletas (XIII Premio de Poesía Dionisia García). Así como las plaquettes Alineación Indebida (Banderines del Zaguán, Almería, 2007) y Primavera(Poeta de Guardia, Almería, 2013). Incluido en las antologías Antología del Beso. Poesía última española (mitad doble ediciones, Málaga, 2009), Poeta de guardia (El taller del Poeta, Pontevedra, 2014), Diva de Mierda (Ediciones Liliputienses, 2014, 2ª ed. 2015) y Centrifugados (Ediciones Liliputienses, Isla de San Borondón, 2015). Está casado y tiene pasaporte, pero no mascotas. Trabaja en un casino como supervisor de juego y afirma que vivimos en una dictadura.


¿De qué le salva la poesía?
De los idiotas. De los hijos de puta a los que no se ve venir. Pero en mayor medida de los primeros. Les tengo más tirria a estos que a los segundos. Del hijoputismo se puede uno salvar. De la idiotez, nunca, porque es inadmisible para el sujeto en cuestión.



¿Un verso para repetirse siempre?
Pues tengo tres, a falta de uno. Y cada uno de su padre y de su madre:
-“Cada día que pasa sé menos de mí mismo”, de Eloy Sánchez Rosillo (y espero haberlo citado bien de memoria, porque si no Eloy me mata);
-“I saw the best minds of my generation destroyed by madness, starving hysterical naked, dragging themselves through the negro streets at dawn looking for an angry fix, angelheaded hipsters burning for the ancient heavenly connection to the starry dynamo in the machinery of night”, de Allen Ginsberg, aunque suelo quedarme en “madness”;
-“Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde”, de Jaime Gil de Biedma, que lo dice todo.

(Había un cuarto, que me ha saltado cuando he leído la pregunta, pero luego se ha desvanecido. Llevo horas intentando recordar cuál era, pero no hay manera. Es muy probable que fuera “Sabio é o que se contenta com o espectáculo do mundo”, de Ricardo Reis/Fernando Pessoa)

¿Qué libro debe estar en todas las bibliotecas?
Tendría que responderte: la última edición del Diccionario de la RAE, puesto que ahí está toda la poesía en lengua castellana. Pero para no parecer ridículamente pedante te diré: la Odisea de Homero.

Amor, muerte, tiempo, vida… ¿cuál es el gran tema?
En mi caso, la vida. Dentro de ella están contenidos todos los otros, incluso la muerte.

¿Qué verso de otro querría haber escrito?
Si se los enumerara todos, el libro que habría que editar sería más extenso que un listín telefónico (los millenials o milénicos han de acudir a la Wikipedia para saber qué es eso). De hecho, siempre he sospechado que, desde hace varios siglos, todo poeta escribe pequeños fraudes de poemas que le han emocionado. La pregunta que deberías hacerme es si creo que alguien quisiera haber escrito alguno de mis versos. Creo que no me equivoco si, modestamente, digo que alguno hay por ahí pululando.

¿Escribir, leer o vivir?
Depende del momento; pero de las tres, la que menos ejerzo, afortunadamente, es escribir.

¿Dónde están las musas?
Ahora mismo, durmiendo. Me han dejado solo para contestar este cuestionario. Dicen que no se hacen responsables de él, que ya me conocen.
Yo he encontrado musas hasta en el tambor de la lavadora. Otra cosa es que luego con el resultado final las haya honrado o no.
Hoy en día todo es musa. Solo hay que estar atento. Si nos centramos en la perfección, todo lo demás se desenfocará.

¿Qué no puede ser poesía?
Telecinco. BBVA. Coca-cola, por mucho que se empeñe. Inditex. Mariano Rajoy Brey (la marca, no la persona, de la que no puedo hablar). Carlos Ruiz Zafón (sucede lo mismo que con MRB, citado anteriormente). Una novela que haya ganado el Planeta en los últimos 30 años. Y otro largo etcétera.

¿Cuál es el último poemario que ha leído?
“Cuaderno de vacaciones”, de Luis Alberto de Cuenca. Y tengo sin terminar “A convergência dos ventos” de Nuno Júdice y “Estoy gritando” de María Sotomayor.

Si todos leyéramos versos, el mundo…
Más o menos no hubiera cambiado mucho, porque los de siempre usarían los versos para sus medios, como hacen con los media y los versos serían panfletos para sus misiones. Hay versos maravillosos que son grandes eslóganes publicitarios.
Si, en vez de versos, me hablaras de poesía, la cosa sería muy diferente. Creo que estaríamos más equilibrados. Hemos perdido el sentido común la gran mayoría. Y eso es pernicioso.

Tres autores para vencerlo todo.
Homero, Omar Jayam, Pessoa (muy moderno todo).

¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?
Cuaderno y boli, pero no un boli cualquiera. Aunque a veces recurre uno al directo del teclado por la cosa de la inspiración y el lugar, pero en un tanto por ciento muy pequeño.


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