lunes, 12 de junio de 2017

CLARA ANDREU

Clara Andreu
Alicante, 1991






Estudiante de Filología Hispánica y Catalana. He colaborado con dos poemas en los dos primeros fanzines de Letras de Contestania "Carne para el perro", además de en su ciclo de recitales Poetas en Cercanías. 



¿De qué le salva la poesía?

De la cobardía, de la abulia. De las ganas de extinguirme.

¿Un verso para repetirse siempre?

Muchos, pero Karl Kraus en una cita rotunda: “La ciencia es análisis espectral, el arte es fotosíntesis.”

¿Qué libro debe estar en todas las bibliotecas?

Altazor junto a la Biblia. Huidobro como profeta universal.

Amor, muerte, tiempo, vida…, ¿cuál es el gran tema?



El ego es la vena por donde anunciamos todo, subyace a cualquier forma. El gran tema es la historia del que escribe, la singularidad de sus debilidades.

¿Qué verso de otro querría haber escrito?

Uno de amor. Paul Éluard en su mejor dedicatoria:

Le soleil me suit,
Jacqueline me prolonge. 

El sol va tras de mí,
Jacqueline me prolonga.

¿Escribir, leer o vivir?



Vivir primero. Leer. Aprender y decir. Escribir para esculpir las certezas del corazón.

¿Dónde están las musas?



Entre copo y pavesa. En Hungría. En las trompetas y en los despachos. En los versos de otros. En la proporción. En “el aire contenido en las Meninas de Velázquez”.

¿Qué no puede ser poesía?

La máscara, lo impuro. ¿Imprimir internet?

¿Cuál es el último poemario que ha leído?

Kaddish, de Allen Ginsberg. Una letanía luminosa.

Si todos leyéramos versos, el mundo…

Acertaría más veces, el ritmo ganaría al idioma.

Tres autores para vencerlo todo.

Salvador, Federico y Luis, todos poetas de víscera. 


¿Papel y lápiz, teclado o smartphone?

Moleskine y pluma de metal frío. También pantallas y servilletas.



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